<autofellatio>

Hace unos días publicaba por aquí una breve nota indignada acerca de los mitos y verdades del sistema español de I+D+i, y por extensión del de I+D a secas.

</autofellatio>

El caso es que hoy, de nuevo, sale a la luz una noticia acerca del pésimo estado en el que se encuentra la I+D española: las empresas españolas aportan sólo un 1,1% del total de los recursos destinados a esta actividad en la Unión Europea y no parece que los últimos recortes vayan a mejorar la situación. En 2.008, de entre las 1.000 empresas europeas que más dinero destinaron a I+D, sólo hay 21 españolas.

El mal endémico de la baja productividad española a la cual estoy contribuyendo ahora mismo está unido, por supuesto, al peso económico que tienen los sectores del turismo y la construcción en Esta Nuestra Nación. Sectores en los cuales la inversión en I+D es nula o muy escasa no por falta precisamente de necesidad de mejoras, sino porque incluso en eso hemos sido vagos: en mantener dos sectores anclados en el pasado, porque ya funcionaban y no hacía falta mejorarlos. Aunque ahora están precisamente surgiendo políticas para potenciar las actividades de I+D+i en ambos sectores, estas políticas llegan mal y tarde y en un escenario pésimo para la inversión.

Una podría pensar que bueno, que las empresas líderes españolas están tirando del carro, y que son las demás las que lastran. Pues no. De las 21 compañías españolas que aparecen en el listado de las 1.000 empresas europeas que más recursos destinan a I+D, sólo seis cotizan en el Ibex 35: Telefónica (precisamente la compañía nacional que más invirtió, con un total de 668 millones de euros, y que ocupa el puesto número 40 del ranking, por detrás de sus rivales europeas BT -puesto 26-, France Telecom -puesto 30-, Vivendi -puesto 35- y Telecom Italia -puesto 37-), Repsol, Iberdrola, Acciona, Abengoa y Gamesa. Eso sí, hay empresas bastante importantes en el ranking, aunque no coticen en el Ibex 35, como Indra, Amper, Almirall, Ebro Puleva, Pescanova, Fagor u Obrascon.

Como decían tus compañeros de penurias en el Opposing Force, cuando tenías un escuadrón con el que enfrentarte a los bichos: «La situación actual tiene muy mala pinta». No creo que podamos salir de la crisis del ladrillo sin mirar hacia sectores que no sean del ladrillo. Y tampoco creo que podamos capear el temporal con el turismo, ahora que la situación económica mundial nos ha dejado a todos con ganas de guardarnos el dinerillo ahorrado en el calcetín, en lugar de dejarlo en las terracitas o en los destinos paradisíacos...